Mapeo colectivo al paso

A continuación compartimos la crónica publicada en iconoclasistas.com.ar sobre el mapeo colectivo que se realizó en la plaza.

Mapeo Estilo Villa Urquiza

¿Cuántos barrios entran en un barrio?

O mejor dicho, con la certeza en las manos, al escribir este texto tras un mapeo colectivo: ¡Cuántos barrios entran en un barrio!

Villa Urquiza es un barrio más de los cien barrios porteños. En esta Ciudad de Buenos Aires de hoy, de siglo XXI con tango permanente y rock envasado-gasificado, plaza enrejada y familias desalojadas, nos seguimos encontrando. ¿Quiénes somos nosotros? ¿Con quién y con qué nos seguimos encontrando? ¿Dónde será que están esos lugares para encontrarse con las plazas enrejadas, la cultura a precio dólar y la máquina de hacer humo trabajando desde un oligopolio apocalíptico?

Acá estamos. Villa Urquiza es un barrio más de los cien barrios porteños que late bajo el desprecio del Jefe de Gobierno actual. Es un barrio más lleno de habitantes que de una manera u otra la sufren, pero como todo corazón roto siempre guarda un poco de esperanza: acá estamos.

A la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Villa Urquiza la parió la bronca, la impotencia, el amor y la revolución que latía debajo de las pieles de los vecinos de la zona en ése 2001. Sin nombre, sin banderas, sin forma… no son pocos los vecinos que recuerdan cuando por su barrio pasó la horda de personas que venían caminando desde el noroeste arengando que había que ir a la Plaza. Y a la Plaza fueron, y Villa Urquiza como tantos otros barrios de la ciudad, del conurbano y del país fueron protagonistas de un momento bisagra en la política nacional: el 19 y 20 de diciembre.

En Junio de 2002, los vecinos de la Asamblea decidieron ocupar el local donde se encontraba cerrada hace años la tradicional pizzería porteña La Ideal. Emergencias de otra índole hace diez años, con un tren blanco que trasladaba cartoneros con destino a José León Suárez y pasaba por la vecina estación Villa Urquiza; y un barrio que aprendía a ser dueño de su propio destino con la horizontalidad y el amor a la lucha como norte continuo. La Ex Ideal pasó a ser sede de la Asamblea de Vecinos, la Biblioteca 19 y 20, el Centro Cultural Maximiliano Kosteki y el Comedor Popular Darío Santillán. Los vecinos ocuparon un agujero negro para llenarlo de luz y no fue por única ni por última vez.

10 años amasando

Ya pasaron diez años desde que aquel grupo de vecinos se abrió camino para entrar a la ex Pizzería. Ya pasaron diez años y nosotros fuimos creciendo. Nosotros andamos por la línea del tiempo hace mucho tiempo y sabemos que ésa línea es un puente que nos hace reencontrarnos a cada momento. ¿Quiénes somos nosotros? Somos los mismos. Somos aquellos que cantaron que se vayan todos y somos los que hoy, aún sin banderas y sin confianza alguna al sistema político que supo sobrevivir a aquella crisis del 2001, seguimos adelante.

La Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Villa Urquiza celebró el sábado 23 de junio los 10 años de la recuperación de la ex Pizzería con una jornada vespertina y nocturna. Con la participación de los vecinos, los talleres y grupos que actualmente son parte de la Asamblea, y con aquellos espacios y grupos compañeros de ésta década de historia. Una radio abierta decoraba el aire de la Plaza de los Vecinos mientras un grupo colorido pintaba la fachada de La Ideal. En una pequeña mesa con caballetes, Iconoclasistas invitó a los vecinos del barrio a una nueva experiencia de mapeo al paso: un agit-pop villurquero.

Mapeo de dorapa

Y manteniendo la porteña costumbre de comer pizza de parado, un mapeo de dorapa se abrió paso en la Plaza de los Vecinos. Un mapa que buscó por los laberintos de la zona para tratar de encontrar esa forma especial del barrio, ese estilo Villa Urquiza del que tanto hablan los viejos tangueros.

Vecinos de edades variadas y diferentes vivencias territoriales acariciaron el mapa que con referencias autoadhesivas y marcadores de colores fue haciéndose minuto a minuto entre todos. Al ladito de la estación, con marcador rojo “La Ideal” era el centro del mapa. En las cercanías, las luchas insignias del barrio se hacían notar: la Plaza de los Vecinos –recuperada de las garras del Supermercado COTO que prefería un estacionamiento privado a un espacio verde y barrial-, el Teatro 25 de Mayo –recuperado por los vecinos tras años de abandono, para hoy día ser gestionado por los órganos gubernamentales de fuerte impronta privatizadora- y la ex Autopista 3 como un tajo de color naranja en el mapa. Los terrenos linderos a la calle Donado que van desde Villa Ortuzar hasta Saavedra que fueran adquiridos por el último gobierno militar para llevar adelante la construcción de una autopista fueron abandonados. Plazas donde había casas y donde había casas abandonadas, algunos vecinos recuperaron su funcionalidad ocupándolas como viviendas. Hoy día, en pleno estallido inmobiliario, el Gobierno de la Ciudad recordó ése tajo y comenzó a construir y a licitar a privados estos terrenos que eran de dominio público.

De color rojo, muchos lugares de encuentro parecían el tomate de una porción de napolitana. Es que la zona de Villa Urquiza es debajo del asfalto y sus nuevos edificios belgranizadores aún una zona llena de clubes.Sunderland, Penacho Azul, El Trébol, el Círculo de Urquiza, Pinocho, El Tábano, Saber, Morán, Sin Rumbo y más. Algunos cartógrafos iban generando la promesa de un tour de copas por todos esos lugares de encuentro de Parque Chas a “la Siberia”, de Villa Pueyrredón a Coghlan y por Villa Urquiza hasta el amanecer.

También en el mapa aparecían aquellos puntos inconclusos e incómodos. Viejas promesas electorales, estaciones de subte jamás inauguradas, casas ocupadas, centros culturales desalojados, centros de salud que no abrieron nunca, vecinos que no quieren edificios, gimnasios que se derrumbaron por la ilegalidad de una obra, plazas enrejadas, grados que se cierran en las escuelas, cámaras, cámaras, cámaras, Policía Metropolitana y más cámaras por todos lados.

El mapa de Villa Urquiza es un cambalache, como todos los mapas de esta babilonia rioplatense. Es una porción de primavera. En pocas cuadras a la redonda laten los extremos de una sociedad que, con una coyuntura diferente pero con los mismos olores, sigue sufriendo las dolencias de un sistema perverso y represivo de la libertad y el amor, pero que se sigue abriendo paso entre el concreto para seguir floreciendo en primaveras constantes de la mano de protagonistas que se van reencontrando año tras año en esos lugares que menos lo esperan: en pizzerías imaginarias brindando y amasando quién sabe qué nueva revuelta.

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