Presentación de la REVISTA HABITANTES

Sábado 29 de junio 19hs

habitntes

Lo público o lo privado son los polos dentro de los que se debaten los problemas de la sociedad en el ruido cómplice de discursos de políticos o medios de (in)comunicación, y mientras ellos discuten quien es el mejor administrador de nuestras vidas, sea estatal o privado, la propiedad concentrada por medio de la guerra o el genocidio de ayer se reinvierte hoy para financiar la violenta acumulación de más poder y “riqueza”. La desposesión avanzan sobre lo que existe o puede existir de forma común, sean territorios, medios de producción, e incluso ideas, patentes de seres vivos y de códigos genéticos.

La desposesión alimenta la dependencia, el eterno endeudamiento, nuestros supuestos acreedores son en realidad nuestros peores
estafadores. En vez de tener que aceptar algún punto intermedio entre el poder autoritario de un estado, subordinado al capitalismo,
y la eficiencia despiadada y voraz del capitalismo mismo, queremos pensar que otras formas de propiedad existen…

…Muchas, una de ellas es la propiedad común. En toda América, antes de la colonización, las formas de propiedad comunal y organización federativa eran las más difundidas. En Europa, antes del surgimiento del Estado y el Capitalismo como hoy los conocemos, las tierras comunes estaban disponibles para la agricultura, la caza y pesca, y eran el escenario de fiestas, ferias de intercambio de productos y asambleas. En África, los buitres del Banco Mundial aún siguen intentando acabar con los últimos núcleos de propiedad comunal, basada en la agricultura o en la caza, reclamando a dictadores, puestos por ellos, que cerquen con alambre y ejército toda extensión de tierra productiva. En aras de la competitividad mercantil cientos de miles de hectáreas que eran habitadas y trabajadas por una comunidad pasan a ser propiedad de unos pocos cercanos al poder, ya no serán destinadas a producir alimento para esa comunidad, sino para producir algún “exportable” que mejore los indicadores económicos del país, y empeore la vida de la gente.

Lo que existe de forma común no es solo objeto de desprecio por parte del estado y el capitalismo, también es objeto de la más indiferente destrucción, como el océano pacífico, en el que flota un verdadero continente de basura plástica de 1.400.000 Km², o la atmósfera, constantemente insuflada con gases de efecto invernadero que podrían elevar la temperatura más allá de lo que los ecosistemas terrestres y por ende la humanidad pueden soportar.

Los espacios comunes cuestionan la normalidad, al mismo tiempo que dan lugar a la experimentación de alternativas autogestivas y a formas anti-autoritarias y asamblearias de decisión en el empoderamiento social de organizaciones asamblearias locales y federadas; el desarrollo de conocimientos, prácticas y tecnologías que respeten el entorno y ecosistema, que además apunten a la autonomía regional con respecto a los grandes centros de producción de energía y mercancías de la actualidad; y la lucha directa contra los tentáculos de dominación y destrucción del capitalismo y el estado.

Habitantes quiere ser una revista de periodismo, monografía, ensayo, cartografía social, historieta y/o poesías que desarrolle e informe sobre conocimientos, documente luchas y proponga debates en torno a las dinámicas de dominación y resistencia en distintos los distintos escenarios, urbanos rurales y silvestres.

http://revistahabitantes.com.ar

 

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